20 julio 2015

1914: El Tiempo de los Gentiles (2/16)

Nelson Barbour fue uno de los tantos decepcionados, sin embargo, él argumentaba que los puntos de partida utilizados por William Miller fueron incorrectos y por esto la profecía falló. Mantiene su confianza de que los cálculos son correctos y se decide corregirlos. Él se pregunta:

¿Por qué no se utiliza el mismo año de partida (538 E.C.) para los cálculos de Daniel 12:7, 11 y 12? Entre 538 y 508 hay 30 años de diferencia, así que aplicando esta regla, le suma a 1,843 + 30 años = 1,873” (Recodemos que este año [1843] sale de la suma de los 1,335 años [Daniel 12:12] contados desde el 508).

Según Barbour, esta tiene que ser la fecha correcta. Miller se había equivocado. ¿Qué cálculo le confirma que está en lo cierto? En la biblioteca del Museo Británico, encontró muchos trabajos extensos sobre profecías. Consultó el “Horooe Apocalyticoe” de Edward Bishop Elliott, quien reprodujo un diagrama: “La Cronología de la Escritura del Mundo” preparada por su amigo, el reverendo Christopher Bowen. El diagrama mostró que los 5,979 años desde la supuesta creación de Adán terminaban en el año 1851 E.C. Él consideró que a este cálculo le faltaban 21 años porque el fin estaba marcado por 6,000 años y se los sumó. Entendió que 1873 E.C., marcaría el fin de los 6,000 años de la existencia del hombre sobre la Tierra desde la creación de Adán. La misma fecha (1873 E.C.) coincidía también con los cálculos de los 1,335 días/años de Daniel 12:12. Llegada esta fecha nada de lo previsto ocurrió, así que Barbour añade un año más y deja como fecha final, el 1874 E.C. Pasado este año, el adventista Nelson Barbour llega a la conclusión que la expectativa de que Jesús volvería en su carne era un error. Nelson también colaboró con Charles Taze Russell para ese tiempo en la revista “El Heraldo de la Mañana”.

“Cuando el 1874 llegó y no había ningún suspiro exterior de Jesús en las nubes literales y en una forma corpórea, hubo una reexaminación general de todos los argumentos en el cual fueron hechos en el “El Clamor de Medianoche”. Y cuando no pudo encontrarse ninguna falta o falla, esto llevó a un examen crítico de las Escrituras donde se encuentra la manera como Cristo habría de venir, pronto fue descubierto que la expectativa de Jesús en su carne para su segunda venida era un error.” — Atalaya del 1 de octubre de 1881, página 3.

Barbour cree haber encontrado la respuesta, analiza el evangelio de Mateo 24, un tal Keith encontró que la palabra parusía del griego, que normalmente es traducida “venida”, aquí se traducía como “presencia”. Una idea ampliamente sostenida entre los expositores de ese momento, era que la segunda venida de Cristo tomaría lugar en dos fases: la primera sería invisible y la segunda visible. La primera fase ya se había cumplido en 1874 E.C., marcando la segunda presencia del Cristo en los cielos, su reino ya había comenzado. Es muy importante conocer esta historia, porque estos son los argumentos que se le presentaron a Charles Taze Russell para convencerle que en el año 1874 E.C., Cristo entró en el santuario espiritual y llegó a ser rey en los cielos.

“En 1876, después de leer por primera vez un ejemplar de la revista El Heraldo de la Mañana, Russell se percató de que en aquel tiempo había otro grupo que creía que la vuelta de Cristo sería invisible y que asociaba aquella vuelta con bendiciones para todas las familias de la Tierra. El Sr. Barbour, editor de aquella publicación, persuadió a Russell a creer que la presencia invisible de Cristo había comenzado en 1874.” — Proclamadores, página 133.

Barbour utilizó el libro de Daniel 4 y sus 7 tiempos para calcular la segunda fase. Él estaba seguro de que este cálculo le llevaría a la fecha indicada por las profecías en el cual este reino celestial ejercería su poder sobre la Tierra. El cálculo de su segunda fase dio por resultado: 1914 E.C.

“Realmente, Barbour había dado indicación de sus cálculos ya para junio de 1875 en la edición del Heraldo de la Mañana, declarando que los tiempos de los gentiles comenzaron con el fin del reinado de Sedequías en el 606 a.E.C., aunque él no mencionó la fecha terminal directamente (página 15). En la edición de julio, él declaró que los tiempos de los gentiles “continuarían todavía aún por 40 años”. Aunque parecía señalar al 1915, está claro por las ediciones subsecuentes que Barbour tenía el año 1914 en mente. La edición #42 de agosto contiene un artículo de la “Cronología” (en la página 38 los tiempos de los gentiles no son discutidos. La fecha del 1914 se menciona directamente por primera vez en la edición de septiembre de 1875 dónde la declaración siguiente se encuentra en la página 52: “Yo creo que aunque la dispensación del evangelio acabará en 1878, los judíos no se restaurarán a Palestina, hasta 1881; y que los ‘tiempos de los gentiles’, es decir, sus 7 tiempos proféticos, de 2,520 años, o dos veces 1,260 años empezaron donde Dios le entregó todo, en las manos de Nabucodonosor en el 606 a.E.C.; no acabarán hasta el 1914 E.C.; o 40 años a partir de aquí”. Una extensa discusión del cálculo fue entonces publicada en la edición de octubre de 1875).” — Los tiempos de los gentiles reconsiderados, de Carl Olof Jonson, página 18.

Vemos entonces como poco a poco los pasajes del libro de Daniel utilizados por Miller son descartados y finalmente todo se centra en Daniel 4; de esta manera la intención de Miller de hacer coincidir lo escrito en Lucas 21 con Daniel 8 queda también descartado.
El pastor Charles Taze Russell entra en escena, él había reunido un grupo de personas que se identificaban como “estudiantes de la Biblia”, quienes 56 años después serían llamados “testigos de Jehová”. Russell se queda sorprendido al ver que Barbour pensaba igual que él, la segunda venida de Cristo sería: “como la de un ladrón en la noche”, y no en la carne sino de forma espiritual, “invisible a los hombres”. Sin embargo Russell no había realizado ningún cálculo, es este el motivo por el cual decide reunirse con Barbour. En su encuentro, Russell se queda satisfecho y acepta las dos fechas y los cálculos que Barbour le presenta:

Que las profecías indicaban al 1874 E.C., como la fecha en que la presencia de Cristo y “la cosecha” habían comenzado. Recordemos que esta fecha sale del cálculo contando años desde la creación de Adán hasta el final de 6,000 años, que según ya se entendía en aquel entonces, un año creativo tendría la duración de 7,000 años. Teniendo en cuenta que el libro del Apocalipsis habla del reinado de 1,000 años de Cristo, Barbour entiende que Jesús se sienta en el trono celestial en 1874 E.C.; fin de los 6,000 años. Este mismo argumento es utilizado nuevamente en nuestros días por los testigos de Jehová con algunas correcciones en las fechas para anunciar nuevamente el fin de los 6,000 años del último día creativo, ellos dan una nueva fecha, a saber 1975 E.C., sin embargo tiran la piedra y esconden la mano. No tienen la suficiente valentía de volver a caer en el fracaso; esto crea gran expectativa dentro de la comunidad de testigos de Jehová, la mayoría de ellos entienden que el fin está fijado por esta fecha. [-4,026 + 6,000 = 1975] No existe el año 0, por eso podría darle la suma ''1974'', sin el 0, sería ''1975''.
Llegado este año y al no suceder nada, la Watchtower hecha las culpas a los propios miembros, diciendo que ellos por iniciativa propia se habían creado falsas esperanzas:

“…los seis milenios de la vida de la humanidad en la Tierra terminarían a mediados de los años 70. Así, el séptimo milenio desde la creación del hombre por Jehová Dios empezaría dentro de menos de 10 años. Para que el Señor Jesucristo fuera “Señor, pues, aún del sábado,” su reinado de mil años tendría que ser el séptimo en una serie de períodos de mil años o milenios […] ¿No sería el fin de seis milenios de laboriosa esclavitud de la humanidad bajo Satanás el Diablo el tiempo apropiado para que Jehová Dios introdujera un milenio sabático para todas sus criaturas humanas? ¡Sí por cierto! Y su Rey Jesucristo será Señor de ese sábado.” — Atalaya del 1 de abril de 1970, página 18.

“Por lo tanto, como persona joven, nunca realizarás alguna carrera que ofrezca este sistema. Si estás en la secundaria y piensas en una educación universitaria, esto significa por lo menos cuatro, quizás hasta seis u ocho años más para que obtengas tu título de una carrera especializada. Pero ¿dónde estará este sistema de cosas para ese tiempo? ¡Estará bien avanzado hacia su fin, si es que no habrá desaparecido en realidad! — ¡Despertad! del 22 de agosto de 1969, página 15.

“¡Sí, el fin de este sistema está muy cerca! ¿No es esa razón suficiente para aumentar nuestra actividad? […] Hay informes de hermanos que están vendiendo sus hogares y propiedades y están haciendo planes para terminar el resto de sus días en este viejo sistema en el servicio de precursor. Ciertamente esa es una excelente manera de usar el corto tiempo que queda antes del fin de este mundo inicuo.” — Ministerio del Reino de julio de 1974, página 3.

“Los testigos de Jehová, llevados por su expectación anhelante de la segunda venida de Jesús, propusieron fechas que resultaron erróneas. Como consecuencia, algunos les han llamado falsos profetas. Sin embargo, en ninguno de esos casos se tomaron la libertad de hacer predicciones ‘en el nombre de Jehová. — ¡Despertad! del 22 de marzo de 1993, página 4.
Cifras de los testigos de Jehová (1960 - 2015) Mucho aumento antes del 1975, después la peor baja en su historia

¿No es esto una actitud bastante desleal por parte de esta organización religiosa? Después de este año, hubo una gran deserción dentro de las filas de los testigos de Jehová hasta que todo esto cayó en el olvido. Al día de hoy esta organización no se atreve a profetizar una nueva fecha, sin embargo las palabras: estamos a las puertas del Armagedón, el tiempo apremia, estamos viviendo en los últimos días, son muy comunes encontrarlas en sus publicaciones y en sus discursos orales. El temor a que llegue este juicio final en un tiempo breve, es explotado al máximo por esta organización. El testigo de Jehová vive atemorizado pensando que cualquier cosa por más insignificante que sea puede ofender a Jehová y esto puede significar la muerte eterna. Entienden que todo el esfuerzo de una vida dejaría de ser válido si al llegar el juicio final de Jehová, su relación con Dios se ha deteriorado. Millones de personas viven atormentados día a día con esta idea fijada en sus mentes.

...durante décadas los Estudiantes de la Biblia señalaron que 1914 sería un año clave en el cumplimiento de las profecías bíblicas. Sin embargo, en esa época creían que la presencia de Cristo había comenzado en 1874, que él había empezado a reinar en el cielo en 1878 y que el Reino no quedaría plenamente establecido sino hasta octubre de 1914. Pensaban que la siega, o cosecha, se extendería de 1874 a 1914 y que acabaría cuando se terminara de reunir a los ungidos en el cielo. En vista de que tenían estas ideas erróneas, ¿deberíamos pensar que Jesús no estaba guiando a aquellos siervos fieles mediante el espíritu santo?” — El Reino de Dios ya está gobernando, página 50.

El segundo punto que le queda claro a Russell es que los “tiempos de los gentiles” tenían una duración de 2,520 años y acabarían en 1914 E.C. Entonces Russell escribió un artículo que lo tituló: “Los Tiempos de los Gentiles: “¿Cuándo ellos terminan?””, fue publicado en la revista de George Storr: “El Examinador de la Biblia” en la edición de octubre de 1876. Refiriéndose a los “7 tiempos” en Levítico 26:28, 33 y Daniel 4 en la página 27 del Examinador, allí él determinó que los tiempos de los gentiles durarían 2,520 años que habían comenzado en el año 606 a.E.C., y finalizarían en 1914 E.C., precisamente la misma fecha que ya Barbour había llegado y empezado a publicar un año antes, es decir en el 1875 E.C. ¿Qué esperaba Russell que ocurriese en el año 1914? Él mismo lo explica:
  1. “En primer lugar, que en esa fecha el Reino de Dios, para el cual nuestro Señor nos enseñó a orar, diciendo, “Venga tu Reino”, habrá obtenido control universal completo, y será ‘instalado’, o firmemente establecido, sobre la Tierra.
  2. En segundo lugar, probará que él que tiene derecho para así tomar dominio estará entonces presente como el nuevo regente de la Tierra;
  3. En tercer lugar, probará que algún tiempo antes del fin del 1914 de nuestra era común el último miembro de la divinamente reconocida Iglesia de Cristo, del “sacerdocio real”, “del cuerpo de Cristo”, será glorificado con su Cabeza.
  4. En cuarto lugar, probará que desde ese tiempo en adelante Jerusalén no será pisoteada más por los gentiles, sino que se levantará del polvo del disfavor divino, a posición de honor; puesto que los “tiempos de los gentiles” serán cumplidos o completados.
  5. En quinto lugar, probará que para esa fecha, o antes, la ceguera de Israel comenzará a desaparecer; porque su “ceguera parcial” había de durar sólo “hasta que la plenitud de los gentiles haya entrado” (Romanos 11:25).
  6. En sexto lugar, probará que el gran “tiempo de calamidad cual no ha habido desde que las naciones son”, culminará en anarquía mundial […] y los “nuevos cielos y nueva tierra” con sus bendiciones pacíficas comenzarán a reconocerse por la humanidad afligida y turbulenta.
  7. En séptimo lugar, probará que antes de esa fecha el Reino de Dios, organizado en poder, estará en la Tierra y entonces golpeará y aplastará la imagen gentil (Daniel 2:34), y completamente consumirá el poder de estos reyes.” — El Tiempo ha llegado, Estudios en las Escrituras, volumen 2, páginas 77 y 78.
Se ve claro entonces que Russell de ninguna manera esperaba una guerra, ni predijo que esto iba a ocurrir. Recodemos lo que el libro Enseña dice que esperaban unos acontecimientos. Ahora que sabemos lo que en realidad esperaba este grupo de estudiantes de la Biblia, vemos que estas declaraciones del libro Enseña son incorrectas, ¿por qué?:
  1. Porque para ellos ese reino ya se había establecido en el año 1874 E.C.
  2. Este reino ejercería su poder en la Tierra en el año 1914 E.C.; algo que no ocurrió.
  3. Una guerra mundial no puede marcar nada importante, amén de que ese Dios que ellos predican sea un sádico.
Fin del mundo para el año 1914, según la revista mensual Estudiantes de la Biblia, edición de enero de 1914
¡Los Tiempos de los Gentiles han terminado; el día de sus reyes ha pasado!” Esto exclamó Russell cuando entró en el comedor de la central de la Watchtower, el viernes, 2 de octubre de 1914 por la mañana. Fue una ocasión muy emocionante. La mayoría de los presentes había estado anhelando la llegada del año 1914. Pero ¿qué traería el fin de los Tiempos de los Gentiles? La primera guerra mundial cobraba ímpetu, y entonces se creía que conduciría a un tiempo de anarquía mundial que resultaría en el fin del sistema de cosas actual. Además, había otras expectativas con relación a 1914. Alexander H. Macmillan, que se había bautizado en septiembre de 1900, mencionó más tarde:

Unos cuantos de nosotros pensábamos seriamente que iríamos al cielo durante la primera semana de aquel mes de octubre”.

De hecho, Macmillan, al recordar la mañana en que Russell anunció el fin de los Tiempos de los Gentiles, reconoció lo siguiente:

Estábamos sumamente entusiasmados, y no me hubiera sorprendido que en aquel momento sencillamente hubiéramos empezado a elevarnos como señal del comienzo de nuestra ascensión al cielo pero, por supuesto, no sucedió nada semejante. — Proclamadores, página 61.

Al finalizar la primera guerra mundial en noviembre de 1918, los estudiantes de la Biblia comenzaron a sentirse defraudados, nada de lo predicho se había cumplido. Pasaron unos años de incertidumbre. El martes día de Halloween, 31 de octubre de 1916, en un tren en Texas, moría Charles Taze Russell a los 64 años de edad. Incluso llegó a cambiar la fecha, pero nada se cumplió:

“…la ‘batalla del gran día del Dios Todopoderoso’ (Revelación 16:14), la cual terminará en el año 1915 E.C., con el derrocamiento completo del gobierno presente de la tierra, ya ha comenzado.” — El tiempo se acerca, estudios en las Escrituras, volumen 2, edición de 1915, página 101.

“A finales de 1914, algunos de los Estudiantes de la Biblia se decepcionaron por no haber ido al cielo. Además, durante 1915 y 1916 la oposición externa frenó la obra de predicar. Y por si fuera poco, tras la muerte de Russell, en octubre de 1916, surgieron graves desacuerdos internos.” — Atalaya del 15 de julio de 2013, página 11.
La tumba en forma de pirámide de Charles T. Russell

En el próximo artículo hablaremos de Joseph Franklin Rutheford y el cambio sobre el 1914 d.C.
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