23 julio 2015

1914: Astronomía para testigos de Jehová (5/16)

La Vía Láctea, nuestro hogar dentro del brazo de Orión.
Puede usted mirar su reloj y verá que éste fija una hora; puede mirar su calendario y verá una fecha. Este sistema de medir el tiempo se realiza en base a la rotación terrestre con respecto al Sol. Las horas, los días, los meses, las estaciones, los años, los siglos, no son ni más ni menos que una cuenta del tiempo que está directamente relacionado con la rotación terrestre, su movimiento de traslación (órbita) e inclinación de su eje. El eje terrestre también describe un movimiento circular como el de una peonza, a esto se le llama precesión, aunque este movimiento no es exacto se calcula que realiza todo su recorrido entre 25,700 y 25,900 años.
Estos movimientos no se han alterado en la longitud del tiempo si retrocedemos 3,000 años atrás. Entonces, así es como podemos saber qué día es hoy, también podremos, con un sistema de cálculos, conocer acontecimientos astronómicos en el pasado y en el futuro. Nuestro satélite natural, la Luna y todos los planetas conocidos también giran, la primera en torno a nuestra Tierra y los demás en torno al Sol en órbitas prácticamente elípticas. La cantidad de tiempo que necesitan estos astros en volver a un punto inicial o punto de partida no ha variado prácticamente en nada si contamos 3,000 años hacia atrás. La manera exacta de medir el tiempo la obtenemos contando lo que tarda nuestro planeta en realizar una órbita completa con respecto al Sol. Los antiguos habitantes de Mesopotamia estaban concientes de que el Sol aparecía por el este y se ocultaba por el oeste, sin embargo creían que era esta estrella la que se movía en torno a ellos. Ellos observaron que la Luna tenía fases, así que la utilizaron para medir el tiempo. Necesitaron comenzar a medir el tiempo cuando poco a poco se fueron asentando en comunidades. Mesopotamia fue lentamente habitada por pueblos nómadas que traían su ganado a pastar por estas llanuras, necesitaban también cereales para alimentarse, así que establecieron comunidades y comenzaron a cultivar la tierra, esto les creó la necesidad de saber contar el tiempo. Necesitaban saber cuándo deberían plantar las semillas para tenerlas a punto en la primavera y cosecharlas. Utilizaron para ello la Luna y sus fases.
El mes lunar comenzaba desde la aparición de la Luna nueva visible [2] (tiene un desfase entre 24 a 36 horas respecto a la Luna nueva astronómica) pasando por la Luna llena [5] hasta la nueva desaparición lunar o Luna nueva [1]. En un principio los años lunares constaban con más de 12 meses, hasta de 15. Pero fueron los caldeos los que bautizaron las constelaciones que hoy conocemos como del zodiaco (aunque actualmente existen 88 constelaciones), y vieron que en 12 meses lunares estas volvían a estar en el mismo sitio de partida aproximadamente, es así que fijaron en 12 meses lunares igual a un año lunar. Los antiguos habitantes de Mesopotamia creían que los astros celestes influían en los reyes y que las señales que venían del cielo eran una advertencia e influenciarían en los reyes trayendo desgracias o fortuna según el caso (fue el nacimiento de la astrología). Los sacerdotes eran los que manipulaban toda esta información hasta tal extremo que un rey podría ser ejecutado si las señales del cielo así lo indicaban. Por este motivo los habitantes de Mesopotamia comenzaron a registrar eventos astronómicos, su método de escritura en cuneiforme se realizaba en arcilla blanda o húmeda y con un palillo en forma triangular escribían sus símbolos. Este sistema de escritura cada vez se fue perfeccionando. Al día de hoy se pueden leer porque que estos códigos fueron posibles de descifrar. Estos registros astronómicos fijan el año del rey en curso y su nombre, también los eventos astronómicos observados y registrados en aquella época. Programas informáticos al alcance de cualquier persona nos permiten reproducir la posición de los astros y por ende las fechas en las cuales ocurrieron estos eventos. Este es el sistema de fechado más perfecto que la arqueología tiene a su disposición hoy día. Algunos solo registran un evento relacionado con un eclipse lunar o solar, otros mencionan todos los eventos registrados en un año completo de un rey, a estos se les denominan diarios astronómicos.
http://www.univie.ac.at/EPH/Geschichte/First_Lunar_Crescents/Babylon-0599-0550.htm

En la astronomía antigua, las tablillas astronómicas babilónicas demuestran que este pueblo comenzó a hacer un estudio sistemático del cielo para el octavo siglo antes de Cristo, o quizás antes. Esta actividad se realizó regularmente en varios lugares de observaciones en Mesopotamia, localizada en las ciudades de Babilonia, Uruk, Nippur, Sippar, Borsippa, Cuta, y Dilbat. Utilizar el término astronomía antigua no es del todo correcto. La observación del cielo tiene más bien un origen astrológico, estos pueblos creían que la posición de los planetas y los eclipses tanto solares como lunares, tenía una influencia en el destino de los reyes. Sin embargo los babilónicos también estaban bastantes obsesionados por encontrar un calendario más preciso.

Eclíptica es el recorrido a lo largo de un año (una línea que marca un semicírculo en la bóveda celeste), que realiza el Sol desde el orto (salida) hasta el ocaso (puesta). Los planetas no se mueven exactamente por la eclíptica ni tampoco la Luna, más bien lo hacen dentro de una franja, llamada zodiaco, esta zona la introdujeron los antiguos astrólogos y tiene un ancho de 18 grados centrada en la eclíptica. Los antiguos astrólogos dividieron las bandas en 16 o 17 casillas, según las tablas Mul-Apin. Posteriormente, bajo el reinado de Nabucodonosor (605 a.C. - 562 a.C.), las 18 constelaciones zodiacales se redujeron a 12 para igualar el número de constelaciones al de los meses (entendiendo aquí mes como lunación), con lo que cada mes lleva asociada una constelación o signo zodiacal, cada una de ellas con una longitud de 30 grados.
Las constelaciones son una agrupación de estrellas cuya posición en el cielo nocturno es aparentemente tan cercana que las civilizaciones antiguas decidieron conectarlas mediante líneas imaginarias, trazando así figuras mitológicas sobre la bóveda celeste. Las constelaciones que estaban dentro de esta franja se las denominó zodiacales. Hoy día, se identifican las estrellas de una constelación por medio del alfabeto griego (aparte de su nombre) así que la estrella más brillante sería Alfa, la segunda Beta y así sucesivamente. Así que encontramos en literatura astronómica del Cisne, esta sería la estrella más brillante de esta constelación.

La precisión de sus medidas. Calcularon la duración media entre dos fases lunares en 29.530641 días y el valor actual es 29.530589 días. Para el periodo sinódico (tiempo que tarda un planeta en hacer su recorrido completo alrededor del Sol) de Venus el dato calculado en 583.91 días y el valor actual es 583.92 días. Para Marte fue de 779.95 días y el actual 779.994 días. Su mayor aporte a la astronomía fue el descubrimiento del ciclo de Saros para la predicción de eclipses. Observaron que cada 18 años, 11 días y 8 horas las posiciones de la Tierra y la Luna eran muy similares y casi en la misma fecha del año; a saber, que estas posiciones eran cíclicas y se repetían entre ese lapso de tiempo. Se dieron cuenta que al producirse un eclipse y al cabo de este periodo de tiempo, o sea 18 años 11 días y 8 horas, se producirá otro casi igual. Sin embargo, después de este lapso de tiempo aparece un desfase de 8 horas, esto hace que el eclipse solar (lunar) se produzca en lugares diferentes. Esta curiosidad se descubrió en la más remota antigüedad y les sirvió para predecir los eclipses. A esto se le denomina ciclo de Saros. Si esperamos tres ciclos de Saros, al sumarse 8 horas por cada uno, tenemos 24 horas y por tanto el eclipse se producirá muy próximo al lugar que nos sirvió como punto de partida. A este triple ciclo de Saros fue denominado por los astrónomos de Alejandría como "exeligmos", aunque es muy poco usado. ¿Qué importancia tiene todo esto? Quiero que veas que el más perfecto calendario o sistema de medida de tiempo lo tenemos ante nuestra vista, simplemente levantando nuestra cabeza hacia el firmamento en una noche cualquiera.
«Dicha fuerza [la gravedad] es una ilusión, un efecto de la geometría del espacio-tiempo. La Tierra deforma el espacio-tiempo de nuestro entorno, de manera que el propio espacio nos empuja hacia el suelo».
Hoy día para la astronomía moderna ya no existen secretos en cuanto a todo tipo de movimientos orbitales. Sir Isaac Newton (el científico más grande de la historia), en su Ley de la gravitación universal da todas las pautas para los cálculos y pre-ediciones de posiciones tanto lunares, solares y planetarias, sin embargo, fue Albert Einstein quien en su teoría relativista llega a un cálculo perfecto de los movimientos de cuerpos celestes, definiendo la gravedad como una deformación del espacio-tiempo. Con los sistemas de cálculos actuales podemos predecir con antelación la posición de cualquier cuerpo celeste en el firmamento. Así que podemos hacer cálculos hacia el futuro o también regresar al pasado. Como todo este proceso de movimientos rotacionales de los cuerpos celestes es casi perfecto y cíclico cumpliendo leyes físicas que pueden determinarse matemáticamente, aplicando estas ciencias podemos anticiparnos y regresar al pasado de una manera casi exacta.

Los observadores babilónicos ya se habían percatado de que tanto el Sol como la Luna tienen ciclos, también habían identificados los cinco planetas visibles a simple vista: Mercurio, Venus, Marte, Júpiter y Saturno. ¿Qué necesitamos? Simplemente que alguien indique una posición lunar o planetaria en el pasado y saber las coordenadas celestes de este hecho. En los registros astronómicos antiguos no solo se daba la posición de un astro, también se registraba los cuerpos celestes que le rodeaban, en estos casos la Luna o los planetas se registraban junto con la posición de estrellas. Así que solo tenemos que aplicar las formulas oportunas para fijar la fecha del fenómeno astronómico, es así de simple. Programas informáticos, como el que vamos a utilizar más adelante, dan las posiciones exactas en pocos segundos.

Hoy día, la posición de un cuerpo en la bóveda celeste, está establecidas por un sistema de coordenadas que tienen dos parámetros: ascensión recta y declinación. La primera está dada en horas, minutos y segundos; la declinación está dada en grados, pasando por el cero, así que todo lo que sea positivo se refiere a hemisferio norte y lo que sea negativo al hemisferio sur. Un ejemplo: la posición de la estrella "Antares" es --> 16 horas: 30 minutos -26º 27´. Los caldeos utilizaban otro sistema de registrar posiciones, este sistema está completamente interpretado hoy día. Al dar la posición de un planeta o de la Luna eclipsada, se mencionaba la constelación en que se hallaba y la posición relativa con respecto a una de sus estrellas. Como medida entre dos cuerpos celestes se utilizaba el cúbito = 2 grados de arco; para los caldeos: 180 cúbitos equivaldrían a grados en sistema sexagecimal. Las medidas podrían haber sido hechas con algo tan simple como una vara graduada sostenida a la longitud del brazo. Ejemplo: "en la cabeza del León, [CASO UR-A]", la estrella a la cual se refiere es Leonis. León -> "constelación de Leo" Posición -> "por encima de la estrella e". Se encontraron la posición y fechas de muchas estrellas en tablillas cuneiformes. La tablilla I es la más interesante, pues contiene 6 listas de estrellas. La primera lista describe todas las estrellas en los caminos de Ea, Anu y Enlil. Aparentemente, en esta lista se usa información más antigua aparecida en "astrolabios" que datan del 1200 a.C., aunque la composición final no debe remontarse más allá del 1000 a.C. La segunda lista nos da la fecha de los ortos heliacales (primera visibilidad en el horizonte de un astro) de 35 grupos de estrellas y la cuarta la diferencia entre las salidas y puestas de dichas constelaciones. La tercera lista es el camino de la Luna, el zodiaco. La tablilla I se encuentra en la actualidad en el Museo Británico de Londres y es una copia babilónica del texto original. La lista que aquí se presenta ha podido ser compuesta con la ayuda de diversas copias. En una de las tablillas (VAT 9412+11279) figura la fecha de su redacción: 687 a.C., y muchas otras se han encontrado en la biblioteca del reinado del rey asirio. Tenemos entonces todos estos registros:
  1. LAS 33 ESTRELLAS DE "ENLIL"
  2. LAS 23 ESTRELLAS DE "ANU"
  3. LAS 15 ESTRELLAS DE "EA"
  4. LOS ORTOS HELIACOS DE 35 ESTRELLAS.
  5. ORTOS Y PUESTAS DE ESTRELLAS.
  6. LAS DIFERENCIAS ENTRE ORTOS DE ESTRELLAS.
LAS ESTRELLAS ZIQPU. Haré mención de estas estrellas que eran las que ellos utilizaban como guía. Las estrellas Ziqpu son aquellas que se ven en el meridiano local mientras otras estás saliendo. Estas observaciones se realizaban antes del amanecer: “Para observar las Ziqpu, permanece de pie por la mañana antes del alba, el oeste a tu derecha, el este a tu izquierda, cara al Sur.” (tablilla I, columna 10-12). Aquí se incluyen los nombres de los meses mesopotámicos, por lo que hay que tener en cuenta que el año nuevo empezaba en el equinoccio de primavera (en marzo), por lo que el primer mes, nisannu, equivalía a la segunda mitad de marzo y la primera de abril, aproximadamente. El meridiano celeste es la curvatura que se forma entre el "norte" y "sur" pasando por el cenit (que es el punto culminante o más alto encima de nuestra cabeza). Estas estrellas estaban perfectamente catalogadas y contenían las fechas de su aparición. Ejemplo: "1 de ajaru” (fecha) -> Pecho de la Pantera -> estrella Deneb (Ud-ka-duh-a -> constelación del cisne)] -> constelación que sale por el horizonte -> Mul-Mul (Pléyades). Y así una para cada mes. La estrella mencionada, en este caso "Deneb" (de la constelación actual "el Cisne") estaba situada en el cenit (punto más alto de la bóveda celeste, con lo cual el observador tendría que levantar la cabeza para verla) cuando esta estrella estaba en el punto culminante (cenit) por el horizonte este (dentro de la banda zodiacal) aparecerían las Pléyades (hoy día está catalogado como un cúmulo de estrellas abierto relativamente jóvenes).
La estrella Deneb en la constelación del Cisne y las Pléyades.
Deneb en el cenit y Pléyades apareciendo en el horizonte marcaban un ángulo de 90 grados. Al coincidir estos dos parámetros, los caldeos sabían que ese día coincidía con el primer día del mes de ajaru, las consiguientes desviaciones marcarían los días transcurridos de ese mes, así que para el mes siguiente se utilizaba otra estrella Ziqpu. Estos eventos estaban registrados en las tablillas cuneiformes como puntos de referencias. Como podemos ver ellos registraban el planeta o los planetas y eclipses calculando la posición con respecto de estas estrellas guías en el cielo, lo cual demuestra la precisión de sus medidas, así que no podía haber error posible.

Eclipses lunares. Un eclipse lunar se produce cuando en una noche de Luna llena, la Luna entra en la sombra que produce la Tierra. Como solo podemos ver la Luna cuando está iluminada por el Sol, veremos que se oscurece gradualmente a medida que va entrando en la sombra. Los hay de dos tipos, totales y parciales.
1) Totales: La sombra terrestre ocupa la totalidad de la Luna, sin embargo, la Luna se torna de un color rojizo ya que la Tierra (a modo de espejo) devuelve una pequeña parte de luz solar e ilumina a la Luna (el mismo efecto cuando el cielo se pone rojo en el amanecer/atardecer).
2) Parciales: La sombra terrestre no cubre el total lunar, así que la Luna queda semi-oculta en oscuridad. Parecería ser que un eclipse lunar es algo común y que no puede aportar ningún dato para fechar un evento astronómico del pasado pero esto no es así. Todos los eclipses lunares son distintos uno de otros si hablamos de tiempo y espacio, ya que estos se registraban acompañado de datos de posición celeste de ciertas estrellas o planetas. El conjunto en total, es un hecho único, que no se volverá a repetir por muchos miles de años. Si la Luna se desplazara por la eclíptica se produciría un eclipse lunar cada vez que hubiera Luna llena. Sin embargo, la Luna no se mueve por la eclíptica ya que su órbita está inclinada unos 5º 9´ respecto de la órbita terrestre. Los puntos en que se cruza la eclíptica con el "ecuador celeste" (es una proyección del ecuador terrestre hacia el cielo) se la llaman nodos y son los únicos lugares en donde se puede producir un eclipse. Para que se produzca un eclipse lunar, el Sol debe estar a unos 11 grados del nodo.
Con los conocimientos de hoy día es muy sencillo poder calcular cuándo ocurrirá un eclipse lunar, pero con el mismo método podemos calcular en que momento de la antigüedad se produjo un eclipse del cual tenemos un registro de su posición astronómica y su entorno. Ya hemos mencionado que los babilónicos y otros pueblos de la antigüedad daban mucha importancia a estos temas ya que pensaban que esto influiría en el futuro de sus reyes y gracias a esto hoy día tenemos registros de estos eventos celestes ocurridos en los cielos de aquellos tiempos y nos son muy valiosos para poder fechar con suma precisión el hecho registrado. Estas posiciones nos sirven para poder fechar eventos de la antigüedad, como por ejemplo que la caída de Jerusalén que se produjo en el año 587 a.C. La tablilla de arcilla VAT4956 fija el año 37 del reinado de Nabucodonosor y el entorno celeste coincide perfectamente con el año 568 a.C., si a este año le sumamos los 20 años que le sobran a la Watchtower/testigos de Jehová, el entorno celeste ya no coincide con lo descrito en la tablilla. ¡En el próximo artículo hablaremos de cómo funcionaban los calendarios antiguos!

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